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viernes, 6 de febrero de 2015

FRANCESCA WOODMAN POETIC PROJECT


Neurótika Books 2012 Maquinado por José Manuel Vara

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Francesca Woodman Poetic Project

(aDRIANA bC)

Neurótika Books, la editorial digital de José Manuel Vara, acaba de sacar Francesca Woodman Poetic Project, un homenaje a la fotógrafa Francesca Woodman con obras poéticas, gráficas, etcétera, de Ángel Muñoz, Patty de Frutos, Begoña Grande, Lucía de Fraga, Denisse Sánchez Erosa, Esther Lapeña, Ana Pérez Cañamares, Paula Grau, Déborah Vukusic, Anaïs Nit, Alberto Trinidad y vuestra querida bloggera del alma, que colabora con dos poemitas.


Francesca Woodman Poetic Project 

(aNAÏST nIT / Noelia OC)

José Manuel Vara es un creador tenaz que aglutina creatividades diversas, en proyectos concretos y fabulosos como el de Francesca Woodman Poetic Project. Nos presentó a la casi desconocida y malograda fotógrafa americana, que retrataba la belleza oscura del mundo, de su propio cuerpo. Nos la presentó desnuda y profunda, con todo el poder de sus imágenes. Y nos invitó a participar en un hermoso proyecto dónde cada creador, mediante palabras propias retrataba sus vivencias de la Woodman. Cada uno de nosotros, los que hemos tenido el placer de participar, hemos aportado versos, pensamientos, cuentos... que dan un enfoque personal, dinámico, único de la magnífica fotógrafa de lo oscuro. Francesca Woodman cobra vida a través de sus fotos y se hace presente a través de las palabras de todos nosotros. Gracias Vara, por darnos esta magnífica oportunidad. Juntos, a través de este proyecto, hemos hecho presente la vida y obra de Woodman, tal y cómo ella se merece.


FRANCESCA WOODMAN POETIC PROJECT 

(Ángel Muñoz)



Que José Manuel Vara es un monstruo en el arte de crear mundos oníricos mediante la combinación de letra-imagen, es algo que a nadie se le debería de haber escapado ya a estas alturas.

Que Vara es un tío inquieto con mil proyectos en la cabeza siempre, pero siempre siempre. Es algo totalmente rotundo.

Que Vara tuvo la brillante idea de juntar a un grupo de escritores y fotógrafos para tributar a la gran Francesca Woodman, es tan cierto como que estoy sentado en esta silla frente al ordenador escribiendo ahora mismo.

Que este SEÑOR tuvo el detalle, no solo de incluirme, sino también de usar una fotografía realizada por mí a mi amiga Nares Montero como portada de dicho proyecto, es cierto.

Y solo me queda darle desde aquí las GRACIAS (en mayúsculas) porque ese trabajazo que se pega, esa labor tan buena que hace (porque tiene una cabecita que más de algún pringadillo que anda por ahí la quisiese para él) la hace gratis. No cobra un duro (ahora céntimos de euro) ni a los autores ni  a nadie. Y encima tiene el gesto de colgarlo gratis en la web, sin cobrar un puñetero duro again, para el uso y disfrute de tod@ aquel/aquella que se quiera arrimar.

Chapeau, señor Vara! me quito el sombrero y brindo por usted y como siempre se lo digo, con un chupito de Jack Danields a su salud.

Video:

http://youtu.be/EjxZG7TEqe0
Actualizado el 14 de abr. de 2011
Sergi Puertas a la guitarra y Vara a la Voz desgranan un texto de Paula Grau sobre Francesca Woodman. (Sonido directo) Óptica Orgánica Live. 13/04/2011 Pomar. Badalona DF.
Texto de Paula Grau para el cd libro: Francesca Woodman Poetic Project.
Hay un espejismo que brota de la mañana donde se confunde tu rostro con el mío. Hay en tu mirar una tristeza profunda que mancha nuestros vestidos, tan bien heridos. Hay un sueño escamado en tu rictus que se dibuja en la arena para ser borrado. Hay palidez en tu piel y oscuridad en tus ojos. Hay, además, dos tulipanes muertos apuntando a nuestro sexo. Hay una luna llena y otra nueva aguardando el beso respectivamente en nuestros labios. Hay un horizonte curvo y abotonado que divide el océano de tu cuerpo del cielo de tu alma, aunque desaparecería al ser desabrochado. Hay parálisis en la sujeción y en el viento. Hay una cruel dulzura barnizada con salitre. Hay profusión en tu calma y confusión bajo las olas de tu falda. Hay un tubo de escape en el reflejo como una retransmisión constante en el espejo. Hay una brisa irisada en las olas, en las rocas y las alas. Hay lentitud en el brillo como hay latitud en el filo. Hay pan de mujer esparcido en las migas de la arena de esta playa. Hay quejidos y hay gemidos ahogados por la sed de nuestras gargantas.
Hay como siempre un mar de fondo esperando tragárselo todo.

Libro aquí:
http://issuu.com/franwoodpoeproject/docs/francesca_woodman_poetic_project

viernes, 12 de octubre de 2012

Dead Zone

Dead Zone, de Lucía de Fraga & Vara

Published: Jun 29, 2012
Pages: 70
Impressions: 1000



 
 
 
 
CUANDO HABLAR CLARO ES NECESARIO PARA QUE EL DOLOR SEA UN BÁLSAMO






Prólogo 1:
Ángel Muñoz sobre los poemas de Lucía Fraga.
No es fácil construir prólogos. No, definitivamente no lo es. Pero si una poeta tan camaleónica como Lucía Fraga pone sus tripas encima de la mesa y con ello te facilita la labor, es algo que el encargado de estas líneas agradece.
Que el dolor o el sexo nos mueva a escribir poesía, en principio, no aporta ninguna novedad a lo hasta ahora existente. Pero sí es cierto que hay algo irreprochable en las líneas de la autora: la obligación de expresarse con la mayor claridad posible, el apego a un lenguaje directo y en ocasiones soez para sacar ese dolor que roe las entrañas, y por encima de todo la obsesión de no reprimirse. Sí, que quede claro, la obsesión de no reprimirse en momento alguno.
Os preguntareis dónde está la innovación, y yo os podría responder con una aseveración muy breve: Lucía Fraga es así. Y esto, mal que nos pese, es una cosa que es bastante extraña a día de hoy. Los poetas, últimamente con mayor frecuencia, dan vueltas y más vueltas sobre sí mismos con tal de mostrar un repertorio retórico que, muchas veces, siquiera alcanzan a comprender ellos mismos. Otras, caen en los tópicos tan manidos en cuanto a sexo, dolor y psiquis se refiere la cosa. Pero esta señorita se desenvuelve con la necesidad, sí la necesidad y la maestría de quién sabe que lo malsonante es preciso cuando lo es y el lirismo no deja de tener cabida en lo que pueda “tacharse” de ordinario. Prueba de ello ese magnífico verso que enfatiza uno de sus poemas: “me colocaba flores de aire en el pelo”.
En el momento que ha quedado claro que andarse por las ramas y las dobleces, en este libro a cuatro manos, es algo que no casa con él, toman al asalto la primera línea de combate unos aspectos que preocupan y mucho.
La sangre, el fetichismo, la carne magullada, el fracaso y la humillación vistos desde ambos lados, desde el que castiga o desde el que lo sufre. Jugar a ser esquivo con unos sentimientos que no puede, siquiera, la autora esconder entre líneas. Pensar en la penitencia como salvación, y quizá lo más importante de todo: hablar de penes, besos, vaginas, botas con la necesidad y la seguridad con la que lo logra, es algo tan bestialmente feroz y real que nos hace, al menos al que suscribe, sentir por un momento primero piedad, después deseo hacia ella y finalmente, levantarnos de nuestro asiento para aplaudir los ovarios/cojones que muestra al contar algo que a todos, repito, A TODOS, nos ha obsesionado y apasionado alguna vez.
Consigue que el gusano que llevamos dentro se vuelva a arrastrar ante la impotencia de no estar a la altura, de no ser lo bastante inteligentes para que el dolor termine convirtiéndose en un bálsamo que sana, incluso, las llagas de unos seres que se suponen están ahí para ofrecerte todo a cambio de nada. Una familia a la que poco le importa que la madrugada te coma el hígado. Que las pestañas se resquebrajen por un estado etílico consentido.
Y es que no hay cosa peor que nadie oiga tus gritos.

Ángel Muñoz

 
 
LAS COSAS, MUCHAS VECES, SON MÁS SENCILLAS DE LO QUE APARENTAN

Ángel Muñoz, 2 prólogo a Dead Zone (o falso epílogo).

Siempre me ha parecido una falta de respeto con o hacia el lector contar, en un texto previo titulado prólogo, lo que más adelante se va a encontrar. Asimismo me resulta inservible, por no decir estúpido (bueno ya está dicho), la función de un epílogo en cualquier libro.
¿Para qué sirve un prólogo si su tarea no es la de aportar algo más al contenido que precede?
¿La función del epílogo solamente es para alabar lo magnífico que es el poemario o la novela de fulanito de tal, cuando siquiera se ha tomado la molestia (el escritor del susodicho epílogo) de leer en profundidad o meterse en la piel del propio autor?
Son premisas que con el paso del tiempo he ido adquiriendo, y a pesar de que trato de evitarlas no puedo dejar de caer, aunque sea mínimamente, en la tentación. Prueba de ello son las líneas que trazo sobre la obra de Lucía de Fraga, su aportación a este DEAD ZONE, tan magnífica como arriesgada. Sin embargo, sí quise dejar la puerta abierta a cualquier interpretación del lector. Interpretación perfectamente válida como la mía.
Sin más circunloquios no quiero, erróneamente, centrarme en los poemas de Vara, sacar mi visión y plasmarla aquí sin ningún miramiento. Esa tarea se la dejo a aquellos capaces de entender los versos y permitirse el lujo de aclarárnoslos, pues no todo el que lee poesía sabe lo que lee muchas veces. Yo no soy de esos, mi mástil no es el de esclarecer. Es preferible, por lo menos bajo mi humilde punto de vista, plantearse lo siguiente: ¿quién es este señor?, ¿quién es Vara y qué intención tiene con todas las tareas que afronta a través de su editorial NEURÓTICA BOOKS?
Vara es un ente que desde que estoy anclado en el mundo blogger tiene un deseo muy claro. Y ese no es otro que el de provocar al lector. Provocar mediante aspectos que algunos podrían tachar, quizá, de escandalosos, pero aspectos que a ti, a mí y al vecino de enfrente le interesan, aunque sea por puro morbo, y usando esa canal de comunicación, tan válido como otro cualquiera, mueve la cultura e incluso, no sé si consciente o inconscientemente, va mucho más allá: hurgar en aquellas mentes atrofiadas por una sociedad de consumo empeñada en etiquetar todo lo que se le pone por delante, y lograr un mínimo de remordimiento con el que nos planteemos si las formas que estamos usando para salir de los escaparates son las adecuadas.
Ver que esas opiniones tan placenteras, realmente, están ahí en cada uno de los proyectos que afronta este señor multidisciplinar afincado en Cataluña, no es algo fácil. Lo jodido de todo es que habrá mucha gente que no se sienta interesada por esta labor. Allá ellos.
No vale ver el morbo del sexo, la rabia del dolor en el amor o desamor en sus versos o en las interpretaciones de los poemas de Lucía. No, eso no es suficiente.
Es tan obvio como ponerse a leer y a continuación pensar. Sí, has oído bien, pensar. No es tan difícil, créeme.
Las cosas, muchas veces, son más sencillas de lo que aparentan. Se lo dice un tuerto.
Ángel Muñoz
 
 

Francesca Woodman Poetic project

Francesca Woodman Poetic project





















Published: May 2, 2012
Pages: 121
Impressions: 3970


Page 27

Francesca Woodman Poetic Project

Imaginarse lejos de su pequeño piso. Aquel era su espacio de creación, dónde intentaba captar la esencia misma de la luz y la verdad de los cuerpos. Francesca suspiró y encendió otro cigarrillo. Ella quería quedarse allí, quizás para siempre. Tanto frío sintió que al final se levantó, lentamente, como una vieja con huesos de cristal. Entonces recordó que el amor era una herida abierta de par en par que ya no le pertenecía. Francesca quiso llorar, pero sus ojos eran dos pesados ceniceros preñados de colillas. Su boca pastosa le trajo a la memoria viejos besos borrachos. Nudos de alquitrán sujetaban sus muñecas. Un día fue capaz de captar la luz con sus manos, la belleza de lo irreal. Pero ella ya no sabía cómo continuar con su trabajo. Ya no era capaz de captar la magia de los cuerpos desnudos, ni la verdad de su propio rostro. ¿Qué haría si los pájaros la abandonaban para siempre? El frío, como si fuera su señor, la había poseído. “¿A dónde iré, si ya no puedo crear? Mi cabeza es un laberinto lleno de enredaderas. Trepo por ellas, me subo por las paredes, arranco el papel de flores, me lo como con desdén, pero no soy capaz de encontrar la luz en esta habitación. Y el frío como un puñal me arrebata las ideas. Una a una. La ventana es como una boca desdentada y sucia que me insulta. Yo antes era… Francesca Woodman, y creaba bellos universos borrosos y etéreos, como mi propia vida. ¿A dónde han ido? Tengo algo roto aquí dentro, algo pesado que tira de mi hacia abajo. Pero sé que en el fondo no hay nada. La inspiración ha salido volando por la ventana. Volando, lejos de mis manos.”
Ella se mira reflejada en el cristal, y toma una decisión. La que de una vez por todas la hará inmortal e imperecedera. Como sus fotografías, Francesca se desdibuja para decirnos algo. Sólo hay que escucharla con los ojos bien abiertos. Entonces, de alguna manera comprenderemos porqué Francesca Woodman dejó de ser para habitar en sus fotografías.
Allí, la luz es clara y los pájaros siempre cantan al amanecer.

Page 35

Francesca Woodman Poetic Project

En este instante, ha quedado capturado el movimiento. Y yo, paralizada, dejo que tus extremidades sean una extensión de las mías, sincronizando tu pálpito con mi hálito, pasto de distorsión. En este instante, ha quedado bloqueada la gravitación planetaria, pero tú abrazas esa ausencia y creas una atmósfera resplandeciente donde orbitar sin restricción. El centro está tan lejos que siento que podrías salir despedida en cualquier momento. Momento, cápsula de eternidad que viene a curar nuestro espacio y nuestro tiempo.
En este instante, la velocidad de tus pupilas hace que todas las habitaciones se desnuden y empiecen a hundirse los edificios, precediendo la caída de las ciudades, de los imperios y los siglos. En este instante, enamorarse y tocar el vacío es la mejor opción, si es que hay opciones posibles en este cúmulo de errores sólo generables por la humanidad. Porque la acción es invisible y la reacción reversible, aquí y hoy. En este instante, estamos despertando del sueño de vivir y nos lavaremos la cara con un legado de realidad bien desenfocada, donde el resultado ha dejado de tener valor y su sucesora es la intención. Yo ya he estado aquí, pero no fue en el futuro ni tampoco en el pasado, fue en este preciso instante.

Page 36

Francesca Woodman Poetic Project

Tantas veces huyendo que no logro distinguir una entrada. Dimensión afectada por la caricia de tu retina. Perspectiva mutante y perenne, con tu luz haciendo un mundo y tu sombra el agujero negro por el que quiero mirar. Yo no concibo que hayas sido arrastrada desde tu posición inicial, casi alegórica, hasta esta grieta que empieza a ser guarida de todos los vacíos. Tu violento equilibrio desafiando las leyes que no se han de nombrar. Imagen sin semejanza. Y no te nombro, gravedad.
Declinado el propósito, voluntad yerma enfundada por un marco de soledad y esquinas rotas, diviso a distancia los habitáculos no iluminados, sólo insinuados, esperando a que me escupas con tu misterio en la boca ninguna respuesta. La pregunta definitiva carece de ella. Y por las vetas de la madera ajada, enmudecen los gritos de quienes palparon tu anatomía rasa y desgastada, dejando paso a un silencio hecho universo, cercano al de un corazón que se ralentiza hasta parar. Y tú, sostenida tecla negra sobre pared blanca, me susurras esa canción triste todavía no inventada, inmutable y estática, mientras tu arquitectura imposible hace transmutar la observación en percepción, cada vez más dilatada, hasta acercarme al bienaventurado ensayo, cortesía de Huxley. Siendo ésta la invitación, cruzo la puerta, aunque tantas veces huyendo no me permitan, tampoco, distinguir una salida.

Page 55

Francesca Woodman Poetic Project

Cordura, no me abandones ahora, hoy no me apetece flotar entre nubes, Ni quiero ser juguete constante del miedo a despertar y respirar colores. Hoy no bebí el café de la mañana, me sabía a concreto. Los pájaros en el marco de la ventana me taladraron las orejas. Este disfraz de piel ya no me permite esconderme. Espero fugarme por el drenaje .Partiré en busca de la luz proyectada al interior de mis fosas nasales. No quiero sentir esos enormes grillos que raspan con su patas la punta de mi lengua. Por favor, No te rías, No seas infame. Te suplico que no me dejes mirando por la fisura en la madera de la puerta. Pues ya no quiero volver ahí, a la humedad, al goteo, a la angustia que genera el pensar que el cielo es el lavabo. No pretendo que la dolorosa luz me sorprenda aferrada a mis viejas sabanas. Imploro que no me dejes aquí, intentado encontrarte en el espejo roto. ¿Es que no ves que ya no quiero dialogar con el lápiz labial? Por favor, no permitas que le haga al amor al papel tapiz, ni que el piso me bese la espalda. Temo salir en tu búsqueda, y extraviarme entre botellas vacías o, en el intento de fumarte, descubrir que te has marchado junto con el humo muerto. No me impongas al olvido como único compañero. Bien sabes que el silencio pesa mucho más cuando uno mismo es ausencia. Hoy, le temo a la ira que habita en esas pausas, entre la respiración. Por favor, que ya voy sintiendo como mis parpados se secan. Y es que hoy estoy hecha de meros artificios. Hoy soy muro. Hoy Soy umbral. Te suplico cordura, que esta noche No dejes con esa otra yo. Esa, la que espera el momento oportuno para inhalarme a través de la pared.